galletas de vainilla / San Valentín


Por qué será que me gusta tanto hacer galletas??? Nunca me da pereza ponerme a hacerlas, es que son todas tan ricas y se pueden hacer de tantos sabores y tantas formas! La decoración de estas galletas la vi en este blog y me quedé con la idea en la cabeza hasta que de pura casualidad me encontré con unos bonitos sellos en el súper, y además, guardaba un trocito de fondant blanco que me había sobrado de una elaboración anterior, así que sin pensármelo dos veces me puse a ello. Lo importante de esta receta no es la decoración, si no la masa de galleta. Es de mis favoritas!!! Y me costó unos cuantos intentos dar con ella. Tiene un sabor a vainilla delicioso a juego con el aroma tan fantástico que desprenden. Su textura es ligeramente crujiente, vamos, que están muy buenas. Así que no os lío más.

Vayamos con la receta...




Ingredientes para la masa de las galletas:
120g de harina de trigo de todo uso
60g de mantequilla fría
60g de azúcar glas
1 huevo pequeño
Un sobre de preparado para pudín de vainilla

Además para decorar:

Un poco de fondant
colorante alimentario
sellos



Preparación:

Comenzamos preparando la masa de las galletas. Para ello ponemos juntos todos los ingredientes en nuestro robot de cocina y accionamos hasta que se unan y formen una masa (también podemos hacerlo con las manos). Volcamos la mezcla resultante sobre la mesa de trabajo, hacemos una bola que envolvemos en papel film y la llevamos a la nevera hasta que endurezca un poco (unos 30 minutos más o menos) Pasado el tiempo, la retiramos y la estiramos entre dos papeles de horno, dejándola no demasiado fina. Una vez la masa estirada, la volvemos a introducir en la nevera hasta que esté muy muy fría y nos quede como una placa de masa de galleta. En este punto cortamos la masa a nuestro gusto para formar nuestras galletas y las llevamos de nuevo a la nevera durante una hora. Precalentamos el horno a 175ºC calor arriba y abajo sin aire y horneamos durante unos 15 minutos (empiezan a dorarse por la parte de abajo) Las retiramos, las dejamos reposar en la bandeja unos cinco minutos y las pasamos a una rejilla para que terminen de enfriar. Una vez frías, decoramos con el fondant pegándolo a la galleta con un poco de agua y marcamos el dibujo con los sellos que impregnaremos de tinta comestible.





Notas:

Tamizar los ingredientes secos.

Si la masa os resulta pegajosa, añadir un poco más de harina hasta que podáis manipularla.

Si hacéis la masa a mano, primero deshacer la mantequilla con la harina frotando con los dedos y luego añadís los demás ingredientes.

Yo uso mantequilla con sal. Si la vuestra es sin sal, acordaros de poner una pizca en la masa.

Yo prefiero marcar el fondant con los sellos antes de cortarlo y colocarlo en la galleta. Es decir, estiro el fondant, marco con el sello y a continuación lo recorto con el molde y lo pego a la galleta

Para empapar el sello de tinta, usé papel de cocina, aunque se desperdicia bastante cantidad. Lo mejor es buscar algún tipo de esponjilla para este fin como indican en  The Bearfoot Baker

Con agua queda perfectamente pegado. Con ayuda de un pincel, le pasáis un poquito de agua por la parte de atrás del fondant y lo fijáis en la galleta.

El secreto de la masa es que tiene que estar siempre muy muy fría para que las galletas no se deformen durante el horneado. Yo una vez estirada la masa, la pongo en la nevera toda la noche y corto las galletas al día siguiente. Si tenéis congelador, no lo dudar y usarlo. Acortaréis muchísimo los tiempos. 

Son unas galletas deliciosas. Disfrutadlas!