El uso principal del maíz es alimentario. Puede cocinarse entero, desgranado (como ingrediente de ensaladas, sopas y otras comidas). La harina de maíz
(polenta) puede cocinarse sola o emplearse como ingrediente de otras recetas. El aceite de maíz es uno de los más económicos y es muy usado para freír alimentos. Para las culturas latinoamericanas, los productos a base de masa de maíz sustituyen al pan de trigo.
En la cocina latinoamericana tiene participación importante en diversos platos como:
tortillas y diversos platillos hechos con ellas como
tacos, enchiladas, burritos, chilaquiles y quesadillas; locros, sopa de cuchuco, choclo o chócolo, sopa de elote, arepas, cachapas, hallacas, hallaquitas, sopes, gorditas, tlacoyos, tlayudas, huaraches, molotes, esquites , tamales y humitas.
El maíz frito es un producto reciente que se vende bajo diversas marcas como
«Mister Corn» como una alternativa a las papas fritas o cacahuetes. Otras aplicaciones incluyen tostadas una tortilla semiplana sobre la que se añaden verduras y guisados a base de pollo, carne deshebrada o cebiche, snacks del tipo Frito Lay, y hojuelas para el desayuno
Kellogg's (Corn Flakes, Zucaritas).
Una bebida caliente a base de maíz es el
atole, elaborado casi siempre con harina o masa de maíz. Una a bebida fresca es el t
ejuino, común en el occidente de México. La bebida fermentada o chicha es parte de la tradición aborigen en muchos países latinoamericanos.
Hay una variedad conocida en la tierra de los Incas llamada: maíz morado, que da una bebida (no alcohólica) conocida como
Chicha Morada -la Cola de los Incas-.
Según la variedad de maíz y la temperatura en la que crece varía la calidad del aceite de maíz, de hecho los maíces que crecen a temperaturas más bajas presentan más aceites insaturados del tipo del oleico que los que crecen en zona tropical, de ahí que varios investigadores estudien las propiedades del aceite de maíz, ya en México se cuenta con 600 variedades y los aceites de mejor calidad proceden de regiones frías.
En la década de 1860, W. K. Kellogg comenzó a elaborar una pequeña pasta a base de harina integral de trigo, avena y maíz. Elaboraba unas pequeñas piezas y las tostaba en un horno para posteriormente empaquetarlas. Éste fue el inicio de las famosas hojuelas conocidas como
Corn flakes (copos de maíz) u hojuelas de cereales. A la fórmula original se le añadieron azúcares y otros componentes y posteriormente se elaboraron hojuelas exclusivamente de maíz:
«cornflakes», tan populares hoy en día.
En Canarias, con el
millo se fabrica una harina tostada especial denominada
gofio.
En Panamá se consume el maíz de varias formas, como tamales, bollos y un refresco llamado
chicheme, elaborado con maíz cocido, agua, azúcar y leche, canela, y que puede ser consumido frío o caliente.
El maiz inflado (con aire caliente) y azucarado, se conocen en Argentina como
tutuca. No se debe confundir con las
palomitas, a las que se le llama
pochoclo, pororó o pururú (del quechua).
Fuente: wikipedia
No quería dejar de poneros estas mazorcas que me regalaron y cuyo color me cautivó al instante...
Para la receta de hoy, utilizaremos el maíz dulce.
Ingredientes:
- 1 lata de leche condensada (497g)
- 1 1/2 lata de leche (medida de la lata de la leche condensada)
- 1/2 lata de nata (medida de la lata de la leche condensada)
- 1 lata de maíz dulce (150g)
- 100g de queso crema (tipo philadelphia)
- 6 huevos
- Una cucharada de esencia de vainilla
Preparación:
Batimos juntos todos los ingredientes, colamos y volcamos la mezcla resultante en un molde o moldes acaramelados. Llevar al horno a baño María a 160ºC hata que estén cuajados. Dejar enfríar por completo, preferiblemente de un día para otro. Desmoldar y servir.
Como habéis sido much@s los interesados en el maíz rojo, os dejo a continuación el texto facilitado por
Luisa Martínez Lorenzo, a través de la
MBG (Misión Biológica de Galicia) que muy amablmente lo ha redactado para todos nosotros.
La harina de maíz, como señala Cristina, ha sido y es ampliamente empleada para la elaboración de pan en numerosos países europeos, especialmente en España y Portugal. La elaboración del pan de maíz se realiza tradicionalmente mediante el empleo de variedades de maíz con grano de color blanco.
Existen sin embargo otras variedades de maíz de color con las que también se puede hacer pan. Estas variedades de colores se han cultivado por toda Galicia y la Cornisa Cantábrica y, en algunas zonas, se han conservado variedades locales con un color de grano característico, como por ejemplo en el caso de Meiro en la provincia de Pontevedra que es de color negro, o Sarreaus, en la provincia de Ourense, que es de color amarillo anaranjado, que permiten la elaboración de pan con un sabor, textura, olor, color y características nutricionales distintivas.
La elaboración de pan de maíz a partir de estas variedades podría suponer un aporte a la dieta de componentes antioxidantes que ayuden en la prevención de ciertas enfermedades como pueden ser el cáncer, la diabetes o la obesidad. Los colores de los granos se deben a pigmentos que poseen las variedades coloreadas entre los cuales cabe destacar los carotenoides (precursores de la vitamina A) y las antocianinas (responsables del color rojo, morado o negro de algunas variedades). Los pigmentos y otras sustancias antioxidantes impiden que los radicales libres deterioren los tejidos y causen enfermedades degenerativas. Científicos de la Misión Biológica de Galicia (MBG – CSIC) ya están investigando con extractos de estos pigmentos y de otros productos del grano y han demostrado que tienen una importante capacidad antioxidante y que el método de panificación tradicional no parece que reduzca la capacidad antioxidante.
Entonces, si esta tan claro ¿por qué decimos “podría suponer”? Porque aunque sabemos que el desarrollo de variedades con alto contenido en estos pigmentos permitiría obtener un pan con características más saludables, todavía hay que estudiar el efecto que tiene la elaboración del pan y su cocinado sobre la disponibilidad y capacidad antioxidante de estos compuestos. Además, habrá que demostrar que estos compuestos son asimilados por las personas y que su consumo tiene efectos significativos sobre la prevención de enfermedades degenerativas o sobre la salud en general.